Te quiero porque cada cavidad de mi cuerpo encaja en el tuyo como un rompecabezas, cuyas fichas no se pegan de la forma más exacta, pero aún logran unirse y congeniar, y mostrar una imagen abstracta sin par. Por la casualidad justa de existir en este mundo, que el Sol hace un lugar habitable, en el momento exacto donde nuestras manos pueden juntarse. Como se busca resguardo un día de lluvia, pero también como se camina bajo ella, mojando cada punto de mi ser en la cantidad precisa. Aunque el hilo esté roto, porque decidimos caminar a la par sin necesidad de atarlo, porque nos atrae algo más fuerte. Sin fuerza porque la fuerza no es necesaria: en cambio, con intensidad, con cariño, con suavidad. Porque tu ser me lleva a quererte, porque podría escapar pero decido no hacerlo, porque no importa cuánto pase: seguir llegando a vos se siente como despertar de la pesadilla gris que es no poder abrazarte.
Te quiero.
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